Mi historia

Me encontraba desorientada, casi mirando sólo las uñas de mis pies que caminaban quien sabe a dónde. Yo sentía que no avanzaba, sólo me daba cuenta de que eran pasos circulares que me atrapaban cada vez en una realidad sinsentido y me llevaban a un lugar asfixiante.

Un día me alejé. Como luchando, como enojada. Ni siquiera podía poner en palabras lo que estaba sintiendo. Simplemente me incomodaba y únicamente sabía que Eso no era para mí. Confié, junté coraje. Tomé Distancia. Entonces me sentí más sola que nunca. No era una hermosa soledad de esas que te hacen crecer. No estaba disfrutando de la calma y la quietud de encontrarme conmigo misma. Esta fue una soledad abrumadora, desesperante, casi mortal. Me sentía siempre al borde de la existencia. Me faltaba Valor.

Un día creí haber salido de ese estado, fue cuando recibí apoyo y además lo acepté. Sobre todo, había gente que confiaba en mí y me propulsaba. Confianza y Coraje, dos recursos que me han acompañado desde entonces en este recorrido.

Mi vida se volvió confortable, amigable, casi perfecta pero no me daba cuenta de que todo estaba sostenido por un débil piolín, suficiente como para no derrumbarme.

Empecé a trabajar en un aeropuerto, me mudé con Martín, disfruté de muchos encuentros, vacacioné… La Vida transcurría llena de placeres hasta que me tocó atravesar un gran desafío: perder un embarazo. Decidí que esa pérdida sería totalmente de forma natural, duela lo que duela, y sentí que ese día nació una Mujer en mí. Me sentí heroína en aquel acontecimiento y creí que allí había empezado y terminado el recorrido. Estaba parada en una cima ficticia y seguí avanzando. Muchas reflexiones, muchas enseñanzas y yo parada firme sintiéndome más mujer que nunca junto a mi gran compañero que siempre estaba Presente. ¿Qué más podía pedir? No existía nada ni nadie que me derribara, sentía que el mundo estaba en mis manos. Le gané a la Soledad, atravesé un gran Dolor, encontré un Sentido a mi vida, luché por mis creencias y sentimientos, estaba creando el Hogar de mis Sueños, proyectaba y estaba llena de Esperanza. Me sentía más poderosa que nunca.

Entonces, el camino me cruzó con otro desafío, me lanzó una Roca, de esas pesadas, grises y ásperas. Enorme. Ella me aplastó y me lastimó; pero no me dejó inconsciente sino todo lo contrario. Desde aquel golpe empecé una escalada de consciencia y de expansión indescriptible.

Faltaban unos pocos días para casarme, de pasar a una siguiente etapa en mi vida, apostando al Compromiso y al Amor en pareja con un ritual. Los días eran espléndidos y las ganas de disfrutar del acontecimiento me llenaban de Alegría, hasta que recibo un llamado desgarrador y en ese momento todo se oscureció en un instante. La Roca me tiró, me caí, me arrodillé y grité. Lloré como nunca. Mi hermana Elizabeth decidió suicidarse, eligió quitarse la vida. Ella era mi persona de referencia, a quien amaba en secreto (no recuerdo habérselo dicho, aunque sí estoy segura de que lo sabía). Ese día borró por completo el silencio y todo lo expuesto en esa muerte fue socavando el débil piolín. Pronto las grandes dudas que se me presentaban movilizaban todos mis cimientos y vivía temblando.

Mi hermosa hermana Elizabeth

Hoy en día recuerdo ese instante en que ese mundo que creía en mis manos no sólo se derrumbó, sino que se hizo pedazos…cenizas. Pero con Ella no se fue una parte de mí, Ella me regaló una parte de su vida y me enseñó a reencontrarme con la mía.

No fue un Domingo cualquiera, aquellos días transcurrían torpes. Lleno de Miedos y de dudas. Lleno de fantasmas. Lleno de preguntas y respuestas. Lleno, siempre lleno.

Cuando pude asomarme un poco y de a poco a esta, mi, realidad. Me di cuenta de que la vida me invitaba a una gran Aventura. No sabía por dónde empezar, ni qué tenía que hacer. Sólo sabía que mi misión era encontrar el Valor de mi vida.

Tomé las dos herramientas con las que contaba y que tuve que restaurar, Confianza y Coraje, y di mis primeros pasos. Empecé a caminar, pero esta vez ya no mirando mis pies, esta vez mirando, mirando y mirando: hacia mi interior y hacia mi alrededor – teniendo Presente mi objetivo: re-encontrame.

Miré de frente muchos miedos, ellos me atrapaban, me precipitaban y susurraban dolor. No había día que no saliera con heridas de aquellas batallas internas. Necesitaba abrigo y protección, pero no había nada ni nadie. Otra vez estaba en Soledad.

El día era un poco más llevadero, recolectaba información y me nutría de Amor y de contención. De noche la Luna no era tan brillante y acogedora. De noche no veía El camino y sólo pensaba en abandonar; hasta que el Sol volvía a presentarse y así otra oportunidad.

Avanzando hubo muchos momentos donde quise retroceder donde no entendía qué estaba haciendo ni a dónde me estaba dirigiendo. Ni para qué.

Entonces llegó la Ayuda, como una recompensa por sostener-me en pie y decidida. En este camino aprendí que nos necesitamos los Unos a los Otros, que el acto de ayudar es un Dar y Recibir simultáneo, que crecemos juntos y que podemos Negociar sin perder de vista Nuestro propósito: el de cada uno Personal y el Colectivo.

Juntas, la única foto que tengo con ella

En fin…amistades, mentores, maestros y maestras…compañía, apoyo, sostén, abrigo…También encontré y elegí un espacio de escucha donde reflejarme y Ordenar, donde me escucharon y sobre todo ¡me escuché! Entonces descubrí nuevas herramientas y recursos que no sabía que existían en mí: Resiliencia, Amor, Gratitud, Claridad, Presencia, Firmeza, Empatía, Inteligencia, Honestidad, Profundidad, Intuición… y con ellas, recién iniciaba Mi Aventura…

Para ese entonces ya estaba en la cima de la montaña, no había retorno, y comencé mi descenso. Pero antes, parte de mi duelo fue soltar todo lo conocido, incluso a la familia que me crió. Sólo me llevaba a Mí misma. Yo sola con todas esas herramientas y recursos internos que me pertenecen. Sola con la Responsabilidad y la Libertad de Vivir.

Soltar no fue nada fácil, tuve varias crisis y desánimos. En realidad, me di cuenta de que fueron las crisis repetitivas de mi historia: tristezas, culpas, enojos, angustias…miedo. Simplemente miedo. Pero esta vez tenían otra forma y esta vez yo soy consciente.

En algunas ocasiones eran horas de llantos y semanas de angustias otra vez. La confusión invadía mis días y me preguntaba si todo esto valía la Alegría. Todavía me aferraba a lo poco que me unía a mis afirmaciones pasadas, no me daba cuenta de que me faltaba algo importantísimo por lo cual elegir continuar: Mi Deseo.

Al principio lo sentí como una lucha de vida o muerte, pero Alguien ya murió y yo sabía que sí quería vivir y cumplir mi Deseo. Trabaje sin pausa por descubrirlo. Deseé, decidí, ordené y creé. Siempre confié. Y así mi descenso comenzó a tornarse menos rocoso. Estaba regresando con Mi Deseo penetrando en mi Ser.

Me fueron sucediendo acontecimientos significativos: creé mi emprendimiento, me mudé a mi Casa, renuncié a mi trabajo, empecé a estudiar… Más adelante y muy transcendental para mí fue parir a Paulina y recibirla. Su crianza y el cuidado de ella renovó mis fuerzas y mi respiración que tomó desde entonces nuevos rumbos. Me volví más calma, más enfocada y menos expectante. Con ella aprendí a ser paciente y a pedir sostén cuando lo necesito. Y así, comprendí que puedo Entregarme a la Vida con simpleza y por completa.

Martín, Paulina y yo

Al final del año que pasó me recibí de Counselor, un título que no sólo simbolizaba para mí un gran logro sino también más Distancia.

¡Y otra vez! Confusión y crisis existencial, ¿Cómo puede ser, si obtuve mis recompensas?

Empecé a sufrir las consecuencias de mis resultados deseados, a sufrir la Distancia, las diferencias, a sufrir todo Eso que no tenía resuelto y se potenciaba tan cerca de la llegada. De momentos me descubría auto-boicoteándome, dudando de mí y de mis recursos, desconfiando de mis decisiones y elecciones. Estaba perdiendo la Esperanza.

En tiempos de inestabilidad en esa caminata se me presentaron con mucha frecuencia y lucidez la desestimación, las mentiras y las manipulaciones. Todo estaba desbordando, me era imposible mirar para otro lado y seguir, necesitaba dejar Eso junto con todo lo demás que no Pertenecía a mi Realidad (la lucha era interna sin dudas).

Me llevó mucho esfuerzo psíquico, energético y hasta físico, pero llegué. Llegué resucitando, llegué con más aire y más sangre circulando por mi cuerpo y, sobre todo, llegué siendo más Yo.

Estuvo a prueba mi Esencia, poniendo en práctica todo lo recorrido, todo lo aprendido. Viviendo y compartiendo, sosteniendo así mi Deseo.

Hoy tengo el reto más importante de mi vida: vivir en armonía con mi Deseo. Y Ayudar a otros a ir por su Deseo más íntimo es parte de mi camino, cooperar para que puedan encontrar sus herramientas, a que sostengan su fortaleza y que enfrenten sus miedos. A Iniciar así su propio camino, llegando a su cima y que logren regresar con el cuerpo lleno de su Despertar.

Hoy mi invitación es para Vos, que queres Iniciar tu recorrido, el que tal vez empezaste varias veces dando el primer paso y retrocediste. Mi trabajo es acompañarte y facilitar tu proceso de Aventura donde puedas llenarte de Coraje y de Valor. Un camino de Luz donde mi rol será ayudarte y el tuyo reencontrarte con tu Autentico Yo, y así poder vivir Celebrando la Vida:

“Con los ojos abiertos y los miedos dormidos, con los ojos cerrados y los sueños despiertos”.

Mario Benedetti
Voluntariado en el norte de mi país, junto a Aéreo Solidario y grupo Renacer.

GRACIAS GRACIAS GRACIAS

Escrito por Nadia Perino Clr – Prof. de la ayuda

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